Corre y festeja como un hincha, pero es el técnico, el conductor. Sanguíneo y pasional, disfruta de un momento que será eterno, por el que esperó durante años mientras recorría las ligas peruanas, paraguaya o la selección de Bolivia. Su cara se desfigura de emoción, de alegría. Tiene motivos para tanta muestra de felicidad. Construyó un equipo, un verdadero equipo, en el que cada pieza resulta valorada para su plan, ese que alguna vez fue apuntado y esmerilado por alguna derrota. Gustavo Costas es el hombre que disfruta su momento, el momento de Racing. La Academia se reconvirtió en un puñado de meses en una estructura copera, internacional: rompió una sequía de 36 años sin vueltas olímpicas en los torneos de la Conmebol y ahora sumó dos estrellas, entre noviembre y febrero. Primero, con la conquista de la Copa Sudamericana y el martes con la Recopa Sudamericana, vapuleando a Botafogo con un resultado global de 4 a 0.
“Nos reconocen más afuera que adentro a nosotros. Los chicos se los merecían. Estos partidos los ganó el grupo. En la mala también me tocó decirlo. Jugaron como una final, porque yo no quería irme campeón perdiendo 1 a 0. Para ser verdaderos campeones teníamos que ganar las dos finales y los chicos me lo demostraron”, relató Costas en la conferencia de prensa. “Ellos tuvieron dominio en los últimos minutos del primer tiempo, pero nosotros antes hicimos figura al arquero de Botafogo. En el segundo tiempo el equipo demostró la búsqueda: sabíamos cómo atacarlos, como defender… Se lo dije a los chicos y ustedes: este equipo, estos jugadores, son para sacarse el sombrero. Es un grupo humilde, que está junto y sabe lo que quiere. Por la camiseta y el fútbol, este grupo se tira de cabeza”, apuntó el director técnico que no se detiene en estas dos consagraciones y anticipó que quiere más.
Jugar finales internacionales se convirtió en un objetivo y Costas lo remarca en las charlas con el grupo y no deja de repetirlas ante los medios. “La Libertadores es el gran sueño de toda la vida. Pero tenemos una final más y hay que ganarla como sea y después soñaremos con la Libertadores”, indicó Costas, que mezcló esa meta que se convirtió en obsesión para los clubes argentinos con el clásico con Independiente, que se jugará a mediados de marzo en la cancha del Rojo. “Y hay que ir a buscarlo. Una cosa es hablar y otra es después demostrar que querés ganar: nosotros lo demostramos. Si queremos llevar a Racing a lo más alto tenemos que ir por la Libertadores. Ganamos dos copas internacionales, importantes, pero levantamos la vara y hay que ir por más. Y más es la Libertadores”, repitió, al igual que lo hacía con la Recopa cada vez que se lo consultaba sobre las prioridades para la Academia.
Ese mensaje, ese repiqueteo, fue también para los futbolistas: “Nosotros inculcamos lo que es Racing y a veces me paso. Los partidos que perdimos en el torneo argentino es por mi culpa, porque le decía que teníamos que ganar la Recopa. Era una enfermedad, los volvía loco y me hago cargo de que queríamos algo internacional”, dijo sincero, sin dobleces, un técnico que en medio de la conferencia fue avasallado por sus jugadores que lo empaparon con bebidas estirando el festejo.
Tiene abrazos para todos Costas: para los integrantes del cuerpo técnico, desde su ayudante de campo Gustavo Pepi Berscé al kinesiólogo Enzo Musitelli. Hay sonrisas y palmadas con Diego Milito, el presidente de la Academia que lo ratificó en el cargo al ganar las elecciones ante Víctor Blanco, que lo eligió en primera instancia para este ciclo exitoso. Hay sesión de fotos con el trofeo junto a su pareja, Zully Ayala, y… con sus hijos Gonzalo – ayudante de campo y analista de rendimiento- y Federico, preparador físico. También para Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol, y Claudio Chiqui Tapia, el presidente de la AFA, en la ceremonia de premiación.
LOS COSTAS, SU GENTE Y LA RECOPA… ¡¡INOLVIDABLE MOMENTO PARA UNA FAMILIA RACINGUISTA AL 100%!!
📺 La CONMEBOL #Recopa 2025, por #DisneyPlus Premium pic.twitter.com/yl9bI9c5kC
— SportsCenter (@SC_ESPN) February 28, 2025
Una relación e identificación plena con la hinchada, con la gente de Racing, que lo ovaciona y lo adora como lo hizo con el legendario Juan José Pizzuti, el campeón perpetuo, el que enseñó el camino internacional con la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental de 1967. Costas era la Mascota de aquella alineación imperecedera y ahora recibe el amor, cariño y reconocimiento del público que no quiere abandonar el estadio Nilton Santos, escenario de la nueva estrella. Los arenga y, como devolución, tiene a fanáticos desbordados que le ofrecen camisetas para que él se vaya poniendo una encima de la otra: la primera, una musculosa de la Gurdia Imperial, el sector más radicalizado de la tribuna; más tarde, una con su imagen y la frase todos juntos.
Los festejos por la nueva coronación se extendieron a un día singular: el del cumpleaños, el número 62 de Costas. “Este es el mejor regalo de mi vida, el más lindo. Lástima que no lo tengo a mi viejo, porque es el regalo más lindo que me pudieron haber hecho”, confesó al punto de quebrarse el hombre que en la retirada enseñó su amor incondicional por el club con el grito “Vamos la Academia, carajo”.
Corre y festeja como un hincha, pero es el técnico, el conductor. Sanguíneo y pasional, disfruta de un momento que será eterno, por el que esperó durante años mientras recorría las ligas peruanas, paraguaya o la selección de Bolivia. Su cara se desfigura de emoción, de alegría. Tiene motivos para tanta muestra de felicidad. Construyó un equipo, un verdadero equipo, en el que cada pieza resulta valorada para su plan, ese que alguna vez fue apuntado y esmerilado por alguna derrota. Gustavo Costas es el hombre que disfruta su momento, el momento de Racing. La Academia se reconvirtió en un puñado de meses en una estructura copera, internacional: rompió una sequía de 36 años sin vueltas olímpicas en los torneos de la Conmebol y ahora sumó dos estrellas, entre noviembre y febrero. Primero, con la conquista de la Copa Sudamericana y el martes con la Recopa Sudamericana, vapuleando a Botafogo con un resultado global de 4 a 0.
“Nos reconocen más afuera que adentro a nosotros. Los chicos se los merecían. Estos partidos los ganó el grupo. En la mala también me tocó decirlo. Jugaron como una final, porque yo no quería irme campeón perdiendo 1 a 0. Para ser verdaderos campeones teníamos que ganar las dos finales y los chicos me lo demostraron”, relató Costas en la conferencia de prensa. “Ellos tuvieron dominio en los últimos minutos del primer tiempo, pero nosotros antes hicimos figura al arquero de Botafogo. En el segundo tiempo el equipo demostró la búsqueda: sabíamos cómo atacarlos, como defender… Se lo dije a los chicos y ustedes: este equipo, estos jugadores, son para sacarse el sombrero. Es un grupo humilde, que está junto y sabe lo que quiere. Por la camiseta y el fútbol, este grupo se tira de cabeza”, apuntó el director técnico que no se detiene en estas dos consagraciones y anticipó que quiere más.
Jugar finales internacionales se convirtió en un objetivo y Costas lo remarca en las charlas con el grupo y no deja de repetirlas ante los medios. “La Libertadores es el gran sueño de toda la vida. Pero tenemos una final más y hay que ganarla como sea y después soñaremos con la Libertadores”, indicó Costas, que mezcló esa meta que se convirtió en obsesión para los clubes argentinos con el clásico con Independiente, que se jugará a mediados de marzo en la cancha del Rojo. “Y hay que ir a buscarlo. Una cosa es hablar y otra es después demostrar que querés ganar: nosotros lo demostramos. Si queremos llevar a Racing a lo más alto tenemos que ir por la Libertadores. Ganamos dos copas internacionales, importantes, pero levantamos la vara y hay que ir por más. Y más es la Libertadores”, repitió, al igual que lo hacía con la Recopa cada vez que se lo consultaba sobre las prioridades para la Academia.
Ese mensaje, ese repiqueteo, fue también para los futbolistas: “Nosotros inculcamos lo que es Racing y a veces me paso. Los partidos que perdimos en el torneo argentino es por mi culpa, porque le decía que teníamos que ganar la Recopa. Era una enfermedad, los volvía loco y me hago cargo de que queríamos algo internacional”, dijo sincero, sin dobleces, un técnico que en medio de la conferencia fue avasallado por sus jugadores que lo empaparon con bebidas estirando el festejo.
Tiene abrazos para todos Costas: para los integrantes del cuerpo técnico, desde su ayudante de campo Gustavo Pepi Berscé al kinesiólogo Enzo Musitelli. Hay sonrisas y palmadas con Diego Milito, el presidente de la Academia que lo ratificó en el cargo al ganar las elecciones ante Víctor Blanco, que lo eligió en primera instancia para este ciclo exitoso. Hay sesión de fotos con el trofeo junto a su pareja, Zully Ayala, y… con sus hijos Gonzalo – ayudante de campo y analista de rendimiento- y Federico, preparador físico. También para Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol, y Claudio Chiqui Tapia, el presidente de la AFA, en la ceremonia de premiación.
LOS COSTAS, SU GENTE Y LA RECOPA… ¡¡INOLVIDABLE MOMENTO PARA UNA FAMILIA RACINGUISTA AL 100%!!
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Una relación e identificación plena con la hinchada, con la gente de Racing, que lo ovaciona y lo adora como lo hizo con el legendario Juan José Pizzuti, el campeón perpetuo, el que enseñó el camino internacional con la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental de 1967. Costas era la Mascota de aquella alineación imperecedera y ahora recibe el amor, cariño y reconocimiento del público que no quiere abandonar el estadio Nilton Santos, escenario de la nueva estrella. Los arenga y, como devolución, tiene a fanáticos desbordados que le ofrecen camisetas para que él se vaya poniendo una encima de la otra: la primera, una musculosa de la Gurdia Imperial, el sector más radicalizado de la tribuna; más tarde, una con su imagen y la frase todos juntos.
Los festejos por la nueva coronación se extendieron a un día singular: el del cumpleaños, el número 62 de Costas. “Este es el mejor regalo de mi vida, el más lindo. Lástima que no lo tengo a mi viejo, porque es el regalo más lindo que me pudieron haber hecho”, confesó al punto de quebrarse el hombre que en la retirada enseñó su amor incondicional por el club con el grito “Vamos la Academia, carajo”.
En los festejos por la nueva conquista internacional y su cumpleaños, el técnico apuntó a la conquista del máximo trofeo continental de clubes Read More