Bajo presión, la Casa Blanca pasa a la ofensiva tras la publicación de los chats completos

WASHINGTON.- La revista The Atlantic difundió la cadena completa de mensajes en el chat de Signal que desató un escándalo en Washington, incluidos detalles del ataque lanzado por Estados Unidos contra los hutíes en Yemen, una nueva revelación que contradice la posición del gobierno de Donald Trump. Pero, lejos de inmutarse, la Casa Blanca pasó a la ofensiva al denostar al periodista que difundió el chat, acusarlo de operar para la oposición demócrata, e insistir en que absolutamente nada de lo divulgado constituye información confidencial.

La cadena de mensajes entre altos funcionarios del gobierno de Trump que integran el equipo seguridad nacional dejó expuestos detalles del ataque lanzado por Estados Unidos el 15 de marzo contra los hutíes en Yemen, incluida la secuencia del ataque, que incluyó aviones caza F-18 y misiles Tomahawk, que fue enviada al grupo por el jefe del Pentágono, Pete Hegseth. La cadena también incluye duras críticas a Europa, a la que Hegtseth se acusa de “gorronear” a Estados Unidos en seguridad. “Es PATÉTICO”, escribe el secretario de Defensa en mayúsculas.

“Es todo una caza de brujas”, dijo Trump en el Salón Oval, al anunciar nuevos aranceles a las importación de automóviles.

Tras la revelación, la vocera presidencial, Karoline Leavitt, posteó el nuevo artículo de The Atlantic en la red social X, dijo que no se difundieron “planes de guerra”, que el artículo era una “engaño” escrita por un “odiador de Trump”. Leavitt luego amplió sus ataques contra el periodista, Jeffrey Goldberg, editor en jefe de The Atlantic, al afirmar en su habitual conferencia de prensa en la Casa Blanca que estaba registrado como votante demócrata, y también su esposa, a la que además identificó como una “gran donante demócrata que solía trabajar para Hillary Clinton”.

“No hubo información clasificada. No se discutieron planes de guerra”, afirmó Leavitt, pese a los mensajes de texto de Hegseth que brindan detalles sobre los ataques a los hutíes. “¿Por qué The Atlantic rebajó su afirmación sobre planes de guerra a planes de ataque? Ahora están jugando con las palabras porque saben que fue una manipulación sensacionalista de un periodista conocido por esto. Lo hemos dicho desde el principio, no se discutieron planes de guerra. No se envió material clasificado”, insistió.

Leavitt calificó luego al contenido del chat como una “discusión política, una discusión delicada”, ensayó ante una sala de prensa atestada. Y volvió a cargar contra Europa, al señalar que Trump cree, como se menciona en el chat de Signal, que Europa ha estado “aprovechándose de los contribuyentes norteamericanos” y los aliados europeos deberían “pagar la parte que les corresponde” en el gasto en seguridad y defensa global. Los hutíes, respaldados por Irán, han atacado a los buques cargueros que utilizan el Canal de Suez, una de las rutas comerciales más transitadas del planeta.

Además de la ofensiva de Leavitt, el asesor de Seguridad Nacional de Trump, Mike Waltz, el funcionario que sumó por error a Goldberg al chat de Signal, reforzó la ofensiva oficial con un mensaje en X en el que insistió en que “no hay planes de guerra” en la cadena de mensajes, pese a la información detallada enviada por Hegseth al grupo de funcionarios.

“No hay ubicaciones. No hay fuentes ni métodos. NO HAY PLANES DE GUERRA. Los socios extranjeros ya habían sido notificados de que los ataques eran inminentes. CONCLUSIÓN: El presidente Trump está protegiendo a Estados Unidos y nuestros intereses”, posteó Waltz.

Con ambos mensajes, el gobierno de Trump intentó reforzar la línea oficial con la cual respondió a la crisis: reconocer el “error”, minimizarlo, negar que haya habido cualquier divulgación de información confidencial, y atacar a Goldberg, The Atlantic y al gobierno de Joe Biden, a quien la Casa Blanca acusa de haber ignorado la amenaza de los hutíes y de haberlos envalentonado, pese a que el gobierno de Biden solía atacarlos recurrentemente.

El martes, en un evento con embajadores norteamericanos en la sala del gabinete en la Casa Blanca, Trump dijo que Goldberg era un “ser despreciable” y The Atlantic una revista “fracasada”, defendió a Waltz, dijo que era “un muy buen hombre” y no debía disculparse, defendió al resto de su equipo de seguridad nacional y trató de restarle importancia a todo el asunto al afirmar que hicieron “un gran lío” de todo porque su gobierno tuvo “dos meses perfectos”.

“No había información clasificada, según tengo entendido”, dijo Trump.

“No sé nada de Signal. No estuve involucrado en esto, pero acabo de enterarme, y oí que muchos grupos la usan. Los medios la usan mucho, muchos militares la usan, y creo que con éxito, pero a veces alguien puede subirse. Es uno de los precios que pagas cuando no estás en la Sala de Situación sin teléfonos”, ensayó el mandatario.

Leavitt había difundido además un comunicado atacando a los demócratas y “sus aliados mediáticos” y dijo que todo era un “un esfuerzo coordinado para distraer la atención de las medidas exitosas tomadas por el presidente Trump y su administración para hacer pagar a los enemigos de Estados Unidos y mantener a los estadounidenses seguros”.

La información difundida por The Atlantic dejó además mal parados a los funcionarios que testificaron ante un comité del Senado sobre el escándalo. La directora nacional de Inteligencia, Tulsi Gabbard, y el jefe de la CIA, John Ratcliffe, dijeron que no recordaban si en los mensajes se habían compartido horarios o armamentos en el ataque al responder preguntas del senador demócrata Mark Kelly. Los mensajes difundidos por The Atlantic mostaron horarios del ataque, y mencionaron además los aviones caza F-18 y misiles Tomahawk.

“No se compartió ningún material clasificado en ese chat de Signal”, dijo Gabbard ante el comité, sin despegarse de la línea de defensa del oficialismo.

El senador demócrata Mark Warner acusó a los funcionarios de mentir en el Capitolio. “Miembros de la administración Trump mintieron al testificar ante el Congreso sobre el chat de Signal. Primero, divulgaron nuestros datos de seguridad nacional más sensibles. Luego, intentaron engañar a los estadounidenses al respecto”, afirmó Warner.

WASHINGTON.- La revista The Atlantic difundió la cadena completa de mensajes en el chat de Signal que desató un escándalo en Washington, incluidos detalles del ataque lanzado por Estados Unidos contra los hutíes en Yemen, una nueva revelación que contradice la posición del gobierno de Donald Trump. Pero, lejos de inmutarse, la Casa Blanca pasó a la ofensiva al denostar al periodista que difundió el chat, acusarlo de operar para la oposición demócrata, e insistir en que absolutamente nada de lo divulgado constituye información confidencial.

La cadena de mensajes entre altos funcionarios del gobierno de Trump que integran el equipo seguridad nacional dejó expuestos detalles del ataque lanzado por Estados Unidos el 15 de marzo contra los hutíes en Yemen, incluida la secuencia del ataque, que incluyó aviones caza F-18 y misiles Tomahawk, que fue enviada al grupo por el jefe del Pentágono, Pete Hegseth. La cadena también incluye duras críticas a Europa, a la que Hegtseth se acusa de “gorronear” a Estados Unidos en seguridad. “Es PATÉTICO”, escribe el secretario de Defensa en mayúsculas.

“Es todo una caza de brujas”, dijo Trump en el Salón Oval, al anunciar nuevos aranceles a las importación de automóviles.

Tras la revelación, la vocera presidencial, Karoline Leavitt, posteó el nuevo artículo de The Atlantic en la red social X, dijo que no se difundieron “planes de guerra”, que el artículo era una “engaño” escrita por un “odiador de Trump”. Leavitt luego amplió sus ataques contra el periodista, Jeffrey Goldberg, editor en jefe de The Atlantic, al afirmar en su habitual conferencia de prensa en la Casa Blanca que estaba registrado como votante demócrata, y también su esposa, a la que además identificó como una “gran donante demócrata que solía trabajar para Hillary Clinton”.

“No hubo información clasificada. No se discutieron planes de guerra”, afirmó Leavitt, pese a los mensajes de texto de Hegseth que brindan detalles sobre los ataques a los hutíes. “¿Por qué The Atlantic rebajó su afirmación sobre planes de guerra a planes de ataque? Ahora están jugando con las palabras porque saben que fue una manipulación sensacionalista de un periodista conocido por esto. Lo hemos dicho desde el principio, no se discutieron planes de guerra. No se envió material clasificado”, insistió.

Leavitt calificó luego al contenido del chat como una “discusión política, una discusión delicada”, ensayó ante una sala de prensa atestada. Y volvió a cargar contra Europa, al señalar que Trump cree, como se menciona en el chat de Signal, que Europa ha estado “aprovechándose de los contribuyentes norteamericanos” y los aliados europeos deberían “pagar la parte que les corresponde” en el gasto en seguridad y defensa global. Los hutíes, respaldados por Irán, han atacado a los buques cargueros que utilizan el Canal de Suez, una de las rutas comerciales más transitadas del planeta.

Además de la ofensiva de Leavitt, el asesor de Seguridad Nacional de Trump, Mike Waltz, el funcionario que sumó por error a Goldberg al chat de Signal, reforzó la ofensiva oficial con un mensaje en X en el que insistió en que “no hay planes de guerra” en la cadena de mensajes, pese a la información detallada enviada por Hegseth al grupo de funcionarios.

“No hay ubicaciones. No hay fuentes ni métodos. NO HAY PLANES DE GUERRA. Los socios extranjeros ya habían sido notificados de que los ataques eran inminentes. CONCLUSIÓN: El presidente Trump está protegiendo a Estados Unidos y nuestros intereses”, posteó Waltz.

Con ambos mensajes, el gobierno de Trump intentó reforzar la línea oficial con la cual respondió a la crisis: reconocer el “error”, minimizarlo, negar que haya habido cualquier divulgación de información confidencial, y atacar a Goldberg, The Atlantic y al gobierno de Joe Biden, a quien la Casa Blanca acusa de haber ignorado la amenaza de los hutíes y de haberlos envalentonado, pese a que el gobierno de Biden solía atacarlos recurrentemente.

El martes, en un evento con embajadores norteamericanos en la sala del gabinete en la Casa Blanca, Trump dijo que Goldberg era un “ser despreciable” y The Atlantic una revista “fracasada”, defendió a Waltz, dijo que era “un muy buen hombre” y no debía disculparse, defendió al resto de su equipo de seguridad nacional y trató de restarle importancia a todo el asunto al afirmar que hicieron “un gran lío” de todo porque su gobierno tuvo “dos meses perfectos”.

“No había información clasificada, según tengo entendido”, dijo Trump.

“No sé nada de Signal. No estuve involucrado en esto, pero acabo de enterarme, y oí que muchos grupos la usan. Los medios la usan mucho, muchos militares la usan, y creo que con éxito, pero a veces alguien puede subirse. Es uno de los precios que pagas cuando no estás en la Sala de Situación sin teléfonos”, ensayó el mandatario.

Leavitt había difundido además un comunicado atacando a los demócratas y “sus aliados mediáticos” y dijo que todo era un “un esfuerzo coordinado para distraer la atención de las medidas exitosas tomadas por el presidente Trump y su administración para hacer pagar a los enemigos de Estados Unidos y mantener a los estadounidenses seguros”.

La información difundida por The Atlantic dejó además mal parados a los funcionarios que testificaron ante un comité del Senado sobre el escándalo. La directora nacional de Inteligencia, Tulsi Gabbard, y el jefe de la CIA, John Ratcliffe, dijeron que no recordaban si en los mensajes se habían compartido horarios o armamentos en el ataque al responder preguntas del senador demócrata Mark Kelly. Los mensajes difundidos por The Atlantic mostaron horarios del ataque, y mencionaron además los aviones caza F-18 y misiles Tomahawk.

“No se compartió ningún material clasificado en ese chat de Signal”, dijo Gabbard ante el comité, sin despegarse de la línea de defensa del oficialismo.

El senador demócrata Mark Warner acusó a los funcionarios de mentir en el Capitolio. “Miembros de la administración Trump mintieron al testificar ante el Congreso sobre el chat de Signal. Primero, divulgaron nuestros datos de seguridad nacional más sensibles. Luego, intentaron engañar a los estadounidenses al respecto”, afirmó Warner.

 La revista The Atlantic divulgó todos los mensajes, incluidos detalles del ataque de Estados Unidos a los hutíes en Yemen el pasado 15 de marzo  Read More