Hacia un escenario de pánico electoral

Definidas las fuerzas políticas y las principales candidaturas, es probable que los comicios del 18 de mayo para elegir legisladores porteños se transformen en una de las elecciones más atractivas de la historia reciente en la ciudad de Buenos Aires. No tan solo por lo impredecible de su resultado ante la atomización del sistema de partidos, sino también por la particular relevancia que tendrá saber cuál de las alternativas políticas de mayor relevancia concluye en el tercer puesto.

El dramatismo capaz de derivar en pánico electoral lo brinda la posibilidad de que la lista del peronismo que encabezará Leandro Santoro, la de La Libertad Avanza que liderará el vocero presidencial, Manuel Adorni, o la de Pro que llevará a Silvia Lospennato a la cabeza terminen en el último lugar del podio. Salir tercero implicaría una peligrosa derrota para cualquiera de esos espacios políticos. Si ese lugar lo ocupase el peronismo kirchnerista, podría quedar demostrado que se encuentra muy lejos de estar en condiciones competitivas como para darle pelea al gobierno de Javier Milei en los comicios nacionales del 26 de octubre. También sería muy riesgoso para La Libertad Avanza, ya que significaría un duro traspié para Karina Milei y su plan separatista respecto de su principal aliado. Y ni qué hablar de lo que implicaría para Pro terminar tercero en el distrito que gobierna; quedaría condenado a la irrelevancia política.

El escenario electoral para los comicios locales porteños se caracteriza por una peculiar balcanización de la oferta política, dado que distintos sectores que acostumbraban estar juntos concurrirán a las urnas separados. Uno de esos casos se advierte en el propio mileísmo, donde a la lista inspirada por la hermana del presidente de la Nación se suma la que encabezará Ramiro Marra, joven dirigente que acompañó a Milei en la fundación de La Libertad Avanza pero que fue desterrado por decisión de Karina Milei. No menor es la dispersión en el macrismo, con la irrupción del exjefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta al frente de una nómina de candidatos diferenciada de la que liderará la diputada Lospennato.

La otra característica de estas elecciones capitalinas estará signada por la determinación del gobierno nacional de construir un proyecto de poder propio, en busca de lograr una nueva hegemonía, que podría alcanzar si vence al Pro de Mauricio Macri en el territorio donde desde 2007 gobierna de manera ininterrumpida esta fuerza política, y si doblega a Cristina Kirchner en su último gran bastión: la provincia de Buenos Aires.

Curiosamente, Milei ha desistido de buscar una solución coalicional para resolver su dilema político como fuerza gobernante que enfrenta un problema económico mayúsculo en franca minoría parlamentaria, como puntualiza el analista de opinión pública Lucas Romero, para quien “tenemos a un presidente como Milei optando por el camino más largo, más complicado y riesgoso, aconsejado por Karina Milei y Santiago Caputo”. Se trata de la alternativa más peligrosa, puesto que si La Libertad Avanza termina siendo derrotada por el cristinismo en el distrito bonaerense y por el macrismo en la Capital Federal, la consolidación de esos dos liderazgos puede achicarle al jefe del Estado su margen de acción, según el citado director de la consultora Synopsis.

¿Está completamente cerrada la posibilidad de un acuerdo electoral entre La Libertad Avanza y Pro de cara a las elecciones legislativas del 26 de octubre? Tal vez no

Entre La Libertad Avanza y Pro hay una feroz disputa por un segmento de la ciudadanía, que conformaría alrededor de la cuarta parte del electorado. Se trata de alrededor de un 25% de los votantes, que en la primera vuelta de las elecciones presidenciales se inclinaron por Patricia Bullrich, por entonces postulante presidencial de Pro, pero que en el balotaje definitorio entre Sergio Massa y Milei, se volcaron en favor del líder libertario. De ahí que Mauricio Macri expresara en las últimas horas que “la mejor manera de apoyar al Gobierno es votando a Pro”, al tiempo que destacó el papel de Silvia Lospennato en la Cámara de Diputados de la Nación, “impulsando las leyes correctas”, en referencia elíptica al proyecto de ley de ficha limpia. A esa apreciación del expresidente de la Nación, hay que añadir el énfasis que pusieron otros dirigentes macristas, entre ellos María Eugenia Vidal, para puntualizar que el gobierno no es su enemigo y que su verdadero enemigo es el kirchnerismo.

Desde el mileísmo se contrarrestará esa sugerencia del macrismo instando a quienes votaron en las últimas elecciones por Milei a “votar por la marca original y no por una supuesta copia”. Habrá que ver cómo juega en esa porción del electorado el mensaje diferenciador que procura instalar Macri vinculado con la defensa de la mecanismos institucionales de la República de los que, a su juicio, reniega el actual presidente de la Nación, a quien acusó de haber pasado “de un proyecto de país a un proyecto de poder”.

Lo cierto es que las elecciones porteñas serán una suerte de experimento para los comicios nacionales de medio término. Y su resultado podría inducir a los actores -básicamente Milei y Macri- a consolidar rupturas o a buscar acercamientos.

Es cierto que hoy el distanciamiento entre los líderes de La Libertad Avanza y de Pro es pronunciado y que las milanesas que llegaron a juntarlos en la quinta presidencial de Olivos son ya un dato anecdótico. Pocas veces se vio a Macri tan molesto con el Presidente como ayer, cuando se quejó de que “nunca trabajamos juntos”, a excepción de las veces en que Pro debió acudir en auxilio del oficialismo en el Congreso “para rescatarlo del abismo” cuando peligraba una ley o un decreto presidencial. Macri no oculta que se ha sentido usado por Milei. Y este último da todas las señales de querer vaciar de electores a Pro y absorberlos.

¿Significa eso que está completamente cerrada la posibilidad de un acuerdo electoral entre La Libertad Avanza y Pro de cara a las elecciones legislativas nacionales del 26 de octubre? Tal vez no. Especialmente si después de los comicios porteños del 18 de mayo ambos sectores advierten que el kircherismo está vivo y que puede ser competitivo electoralmente.

Definidas las fuerzas políticas y las principales candidaturas, es probable que los comicios del 18 de mayo para elegir legisladores porteños se transformen en una de las elecciones más atractivas de la historia reciente en la ciudad de Buenos Aires. No tan solo por lo impredecible de su resultado ante la atomización del sistema de partidos, sino también por la particular relevancia que tendrá saber cuál de las alternativas políticas de mayor relevancia concluye en el tercer puesto.

El dramatismo capaz de derivar en pánico electoral lo brinda la posibilidad de que la lista del peronismo que encabezará Leandro Santoro, la de La Libertad Avanza que liderará el vocero presidencial, Manuel Adorni, o la de Pro que llevará a Silvia Lospennato a la cabeza terminen en el último lugar del podio. Salir tercero implicaría una peligrosa derrota para cualquiera de esos espacios políticos. Si ese lugar lo ocupase el peronismo kirchnerista, podría quedar demostrado que se encuentra muy lejos de estar en condiciones competitivas como para darle pelea al gobierno de Javier Milei en los comicios nacionales del 26 de octubre. También sería muy riesgoso para La Libertad Avanza, ya que significaría un duro traspié para Karina Milei y su plan separatista respecto de su principal aliado. Y ni qué hablar de lo que implicaría para Pro terminar tercero en el distrito que gobierna; quedaría condenado a la irrelevancia política.

El escenario electoral para los comicios locales porteños se caracteriza por una peculiar balcanización de la oferta política, dado que distintos sectores que acostumbraban estar juntos concurrirán a las urnas separados. Uno de esos casos se advierte en el propio mileísmo, donde a la lista inspirada por la hermana del presidente de la Nación se suma la que encabezará Ramiro Marra, joven dirigente que acompañó a Milei en la fundación de La Libertad Avanza pero que fue desterrado por decisión de Karina Milei. No menor es la dispersión en el macrismo, con la irrupción del exjefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta al frente de una nómina de candidatos diferenciada de la que liderará la diputada Lospennato.

La otra característica de estas elecciones capitalinas estará signada por la determinación del gobierno nacional de construir un proyecto de poder propio, en busca de lograr una nueva hegemonía, que podría alcanzar si vence al Pro de Mauricio Macri en el territorio donde desde 2007 gobierna de manera ininterrumpida esta fuerza política, y si doblega a Cristina Kirchner en su último gran bastión: la provincia de Buenos Aires.

Curiosamente, Milei ha desistido de buscar una solución coalicional para resolver su dilema político como fuerza gobernante que enfrenta un problema económico mayúsculo en franca minoría parlamentaria, como puntualiza el analista de opinión pública Lucas Romero, para quien “tenemos a un presidente como Milei optando por el camino más largo, más complicado y riesgoso, aconsejado por Karina Milei y Santiago Caputo”. Se trata de la alternativa más peligrosa, puesto que si La Libertad Avanza termina siendo derrotada por el cristinismo en el distrito bonaerense y por el macrismo en la Capital Federal, la consolidación de esos dos liderazgos puede achicarle al jefe del Estado su margen de acción, según el citado director de la consultora Synopsis.

¿Está completamente cerrada la posibilidad de un acuerdo electoral entre La Libertad Avanza y Pro de cara a las elecciones legislativas del 26 de octubre? Tal vez no

Entre La Libertad Avanza y Pro hay una feroz disputa por un segmento de la ciudadanía, que conformaría alrededor de la cuarta parte del electorado. Se trata de alrededor de un 25% de los votantes, que en la primera vuelta de las elecciones presidenciales se inclinaron por Patricia Bullrich, por entonces postulante presidencial de Pro, pero que en el balotaje definitorio entre Sergio Massa y Milei, se volcaron en favor del líder libertario. De ahí que Mauricio Macri expresara en las últimas horas que “la mejor manera de apoyar al Gobierno es votando a Pro”, al tiempo que destacó el papel de Silvia Lospennato en la Cámara de Diputados de la Nación, “impulsando las leyes correctas”, en referencia elíptica al proyecto de ley de ficha limpia. A esa apreciación del expresidente de la Nación, hay que añadir el énfasis que pusieron otros dirigentes macristas, entre ellos María Eugenia Vidal, para puntualizar que el gobierno no es su enemigo y que su verdadero enemigo es el kirchnerismo.

Desde el mileísmo se contrarrestará esa sugerencia del macrismo instando a quienes votaron en las últimas elecciones por Milei a “votar por la marca original y no por una supuesta copia”. Habrá que ver cómo juega en esa porción del electorado el mensaje diferenciador que procura instalar Macri vinculado con la defensa de la mecanismos institucionales de la República de los que, a su juicio, reniega el actual presidente de la Nación, a quien acusó de haber pasado “de un proyecto de país a un proyecto de poder”.

Lo cierto es que las elecciones porteñas serán una suerte de experimento para los comicios nacionales de medio término. Y su resultado podría inducir a los actores -básicamente Milei y Macri- a consolidar rupturas o a buscar acercamientos.

Es cierto que hoy el distanciamiento entre los líderes de La Libertad Avanza y de Pro es pronunciado y que las milanesas que llegaron a juntarlos en la quinta presidencial de Olivos son ya un dato anecdótico. Pocas veces se vio a Macri tan molesto con el Presidente como ayer, cuando se quejó de que “nunca trabajamos juntos”, a excepción de las veces en que Pro debió acudir en auxilio del oficialismo en el Congreso “para rescatarlo del abismo” cuando peligraba una ley o un decreto presidencial. Macri no oculta que se ha sentido usado por Milei. Y este último da todas las señales de querer vaciar de electores a Pro y absorberlos.

¿Significa eso que está completamente cerrada la posibilidad de un acuerdo electoral entre La Libertad Avanza y Pro de cara a las elecciones legislativas nacionales del 26 de octubre? Tal vez no. Especialmente si después de los comicios porteños del 18 de mayo ambos sectores advierten que el kircherismo está vivo y que puede ser competitivo electoralmente.

 Los comicios porteños del 18 de mayo aportarán una cuota de dramatismo por el hecho de que no solo importará quién ganará, sino también quién quedará en el tercer puesto  Read More