Hay un escenario complejo para la renovación de los alquileres agrícolas

La cosecha de maíz de primera va avanzando sin pena ni gloria en la región núcleo y abril corre el telón para la trilla de las sojas tempranas, que tampoco prometen rindes de tendencia si se observa el minúsculo tamaño de los granos que contienen las vainas. En poco tiempo comenzarán las conversaciones por los arrendamientos agrícolas 2025/26, un tema particularmente delicado. El mercado se inclinará en una dirección determinada de acuerdo al peso de los factores negativos y positivos que se vislumbren. Entre los primeros figura el magro resultado de los arrendamientos 2024/25, muy afectados por sequía y caída de precios. También influirá en el mismo sentido la iliquidez que afecta a algunos arrendatarios, que provocó demoras en el pago de la última cuota del alquiler 2024/25. Otro factor que juega en contra es la reducción del precio del maní, que disminuiría el área por implantar.

“Hecho innovador”: se viene el primer remate de hacienda en el Banco Nación y contará con más de 28.000 cabezas

Entre los factores positivos figura la posibilidad de un escenario productivo 2025/26 más amigable porque los meteorólogos vaticinan condiciones Neutras o del Niño. También se ve como favorable la posibilidad de cambio del mecanismo para la fijación del tipo de cambio y de las retenciones.

Otro elemento que podría actuar en forma positiva serían los productores mixtos, agrícola-ganaderos de carne o leche. Estos operadores gozan de mejores precios y, además, se valorizaron mucho comprando los lotes de bajo rinde de maíz a los vecinos para hacer silaje.

Más allá de estas consideraciones, se acerca el momento de la verdad. Las primeras impresiones adelantan que, en los contratos que se renueven a la misma cantidad de quintales de soja por hectárea que el año pasado, los dueños de los campos deberán considerar que representan menos pesos constantes que en la campaña pasada por la caída del valor de la soja en dólares, mientras que probablemente sus costos de vida no hayan seguido la misma tendencia.

Por otro lado, los arrendatarios que estén en peor condición financiera serían los que abandonarán los lotes de peor potencial. A su vez, hay otros que buscan salir del tradicional esquema de qq/ha fijos por campaña y proponen un mejor manejo de los lotes por alquilar pensando en el futuro. Ofrecen contratos a varios años y compromiso de reposición del fósforo, zinc, boro y calcio extraídos con la cosecha si se alcanzan determinados niveles de rendimiento en el lote.

La cosecha de maíz de primera va avanzando sin pena ni gloria en la región núcleo y abril corre el telón para la trilla de las sojas tempranas, que tampoco prometen rindes de tendencia si se observa el minúsculo tamaño de los granos que contienen las vainas. En poco tiempo comenzarán las conversaciones por los arrendamientos agrícolas 2025/26, un tema particularmente delicado. El mercado se inclinará en una dirección determinada de acuerdo al peso de los factores negativos y positivos que se vislumbren. Entre los primeros figura el magro resultado de los arrendamientos 2024/25, muy afectados por sequía y caída de precios. También influirá en el mismo sentido la iliquidez que afecta a algunos arrendatarios, que provocó demoras en el pago de la última cuota del alquiler 2024/25. Otro factor que juega en contra es la reducción del precio del maní, que disminuiría el área por implantar.

“Hecho innovador”: se viene el primer remate de hacienda en el Banco Nación y contará con más de 28.000 cabezas

Entre los factores positivos figura la posibilidad de un escenario productivo 2025/26 más amigable porque los meteorólogos vaticinan condiciones Neutras o del Niño. También se ve como favorable la posibilidad de cambio del mecanismo para la fijación del tipo de cambio y de las retenciones.

Otro elemento que podría actuar en forma positiva serían los productores mixtos, agrícola-ganaderos de carne o leche. Estos operadores gozan de mejores precios y, además, se valorizaron mucho comprando los lotes de bajo rinde de maíz a los vecinos para hacer silaje.

Más allá de estas consideraciones, se acerca el momento de la verdad. Las primeras impresiones adelantan que, en los contratos que se renueven a la misma cantidad de quintales de soja por hectárea que el año pasado, los dueños de los campos deberán considerar que representan menos pesos constantes que en la campaña pasada por la caída del valor de la soja en dólares, mientras que probablemente sus costos de vida no hayan seguido la misma tendencia.

Por otro lado, los arrendatarios que estén en peor condición financiera serían los que abandonarán los lotes de peor potencial. A su vez, hay otros que buscan salir del tradicional esquema de qq/ha fijos por campaña y proponen un mejor manejo de los lotes por alquilar pensando en el futuro. Ofrecen contratos a varios años y compromiso de reposición del fósforo, zinc, boro y calcio extraídos con la cosecha si se alcanzan determinados niveles de rendimiento en el lote.

 Las conversaciones para la campaña 2025/26 se dirimen entre los factores negativos (sequía y caída de precios) y los positivos (buenos resultados en carne y leche)  Read More