Tiembla el pavimento: Milei está que trina

Nadie dijo que la guerra contra la casta iba a ser fácil. Milei nos prometió el triunfo, pero también prometió la dolarización, el cierre del Banco Central, que íbamos a poder comprar armas y vender nuestros órganos, que privatizaría calles y clausuraría el Estado. En todos esos frentes, la lucha continúa, camaradas de la libertad. Que no decaiga. OK, acaba de fracasar la idea de regenerar la Justicia con la llegada de Lijo a la Corte: lo impidió el Senado, nido de víboras, el reino de Cristina. No importa: el Presi ya encontrará otro candidato. Había pensado en el juez Melazo, hasta que fue condenado a siete años y diez meses de prisión como líder de una megabanda criminal en La Plata; ha dicho que está dispuesto a esperar a que recupere su libertad, en enero de 2031. “La cárcel –se ilusiona Javi– nos devolverá a un jurista enriquecido por la experiencia de haber estado de un lado y del otro del mostrador”.

También con el honorable Manuel García-Mansilla el tiro salió por la culata. Si a Lijo lo condenó su prontuario, G-M fue víctima de sus palabras: había jurado sobre la Constitución, los Santos Evangelios y un ejemplar de la revista La Ley que nunca aceptaría ser juez de la Corte por decreto. Hoy es juez de la Corte por decreto; decretazo. Claro que entre aquella declaración y el día en que juró pasó una eternidad: seis meses. Al querido Manuel se le ha presentado una oportunidad soñada: reconciliarse con el derecho y las buenas costumbres. Salir por la puerta después de haberse metido por la chimenea. En latín clásico: renunciandum, renunciatis. A casita que empezó el frío.

Con lo que respeto y admiro al Pelu, convengamos que en su ofensiva para que la Justicia fuera cabeza de playa de las fuerzas celestiales terminó haciendo un enchastre de aquellos. La ansiedad lo llevó a cargarse todas las formas republicanas. Por debajo de la mesa negoció impunidades con Cris, que a cambio pidió el oro, el moro y la máquina de hacer chorizos; toreó al Senado, parió el decretazo y en los últimos días, ante la inminencia del desastre, abrió grande billetera y corazón: ofreció obras públicas, fondos extraordinarios, cargos y embajadas. Son sus lecturas bíblicas: es dando como se recibe. Un amigo mío, eminente profesor de Derecho, me decía ayer: “Ni Cristina se hubiera animado a tanto”. Claro que no hay mal que por bien no venga: ya tenemos eslogan para la campaña presidencial de 2027. “Para reconstruir institucionalidad, la leona Karina”.

Los medios tienen esa mala costumbre de hablar de “ganadores y perdedores”. A ver si nos entendemos: acá perdimos todos. Lijo sin la Corte significa Lijo juez federal. Se lo adelantó a sus amigos: “Ahora voy por la guita”. Javi enojado es zona de riesgo: mirá si indulta a Melazo. Para Santi Caputo, Caputín, no fue un traspié, sino una catástrofe. Toda la operación Lijo fue trabajada en su despacho, y cuanto más escandalosa se volvía, más ilusionado estaba. Caputín hace kirchnerismo, pero todavía le salen palotes. Lorenzetti, padre de la criatura, vive horas aciagas: iba por la resurrección y ya pasaron tres días, tres meses, tres años…. Con la actual conformación del tribunal se siente más solo que perro malo. El rechazo del Senado fue un mazazo que no está pudiendo asimilar, y todo lo que se le ocurre son cosas perversas. Me dicen que, en su desesperación, no descarta una réplica extrema: estudiar latín clásico.

Aunque me resisto a pensar en que hubo ganadores, bueno, sí, algunos guachitos salieron bien parados. Con esto, a Cris le alegraron el luto, como dicen en España. ¿Qué luto? Seguramente ya esté ampliando y reacondicionando su casa, de punta a punta, por si a su casa, según parece, la Corte le pone rejas. Lousteau ganó una votación, y eso es noticia acá y en la China. Kicillof está feliz, pero, como siempre, no sabe muy bien por qué. Lilita no para de festejar: dice que la decisión del Senado es la sexta vía que demuestra la existencia de Dios. También se relame Mauri Macri: anti-Lijo Línea Fundadora, ayer le hervía de emoción la sangre tana cuando se puso a escribir un tuit que después borró. Empezaba así: “Che, Milei…”.

Javi viajó a Mar-a-Lago, la residencia de Trump (que lo dejó colgado de un pincel), a recibir un premio que no me acuerdo bien cuál es. ¡Recibe tantos! Creo que lo distinguieron como “el tuitero del año”; del año pasado, es decir, antes de que hiciera desaparecer el más célebre de todos: “Argentinos de cualquier raza, religión y condición social, les tiro un dato posta: $LIBRA, la moneda virtual que cambiará sus vidas. ¡Después no digan que no les avisé!”. Enseguida le escribió a Kari. “Listo, pasales el alias: soyunleonvendiendocriptos”.

Desdichado Javi, le aguaron la fiesta en Palm Beach. Viene decidido a poner orden. A Caputín le espera un tirón de orejas que nunca olvidará. La vendetta que le preparó a Macri será hacerse una foto con Riquelme y tirarle una Patricia Bullrich por la cabeza; a Traidora Villarruel, la más feroz campaña en las redes.

Por supuesto, llamará a Lijo. “Ariel, ¿cómo te ves para el Ministerio de Justicia?”.

Nadie dijo que la guerra contra la casta iba a ser fácil. Milei nos prometió el triunfo, pero también prometió la dolarización, el cierre del Banco Central, que íbamos a poder comprar armas y vender nuestros órganos, que privatizaría calles y clausuraría el Estado. En todos esos frentes, la lucha continúa, camaradas de la libertad. Que no decaiga. OK, acaba de fracasar la idea de regenerar la Justicia con la llegada de Lijo a la Corte: lo impidió el Senado, nido de víboras, el reino de Cristina. No importa: el Presi ya encontrará otro candidato. Había pensado en el juez Melazo, hasta que fue condenado a siete años y diez meses de prisión como líder de una megabanda criminal en La Plata; ha dicho que está dispuesto a esperar a que recupere su libertad, en enero de 2031. “La cárcel –se ilusiona Javi– nos devolverá a un jurista enriquecido por la experiencia de haber estado de un lado y del otro del mostrador”.

También con el honorable Manuel García-Mansilla el tiro salió por la culata. Si a Lijo lo condenó su prontuario, G-M fue víctima de sus palabras: había jurado sobre la Constitución, los Santos Evangelios y un ejemplar de la revista La Ley que nunca aceptaría ser juez de la Corte por decreto. Hoy es juez de la Corte por decreto; decretazo. Claro que entre aquella declaración y el día en que juró pasó una eternidad: seis meses. Al querido Manuel se le ha presentado una oportunidad soñada: reconciliarse con el derecho y las buenas costumbres. Salir por la puerta después de haberse metido por la chimenea. En latín clásico: renunciandum, renunciatis. A casita que empezó el frío.

Con lo que respeto y admiro al Pelu, convengamos que en su ofensiva para que la Justicia fuera cabeza de playa de las fuerzas celestiales terminó haciendo un enchastre de aquellos. La ansiedad lo llevó a cargarse todas las formas republicanas. Por debajo de la mesa negoció impunidades con Cris, que a cambio pidió el oro, el moro y la máquina de hacer chorizos; toreó al Senado, parió el decretazo y en los últimos días, ante la inminencia del desastre, abrió grande billetera y corazón: ofreció obras públicas, fondos extraordinarios, cargos y embajadas. Son sus lecturas bíblicas: es dando como se recibe. Un amigo mío, eminente profesor de Derecho, me decía ayer: “Ni Cristina se hubiera animado a tanto”. Claro que no hay mal que por bien no venga: ya tenemos eslogan para la campaña presidencial de 2027. “Para reconstruir institucionalidad, la leona Karina”.

Los medios tienen esa mala costumbre de hablar de “ganadores y perdedores”. A ver si nos entendemos: acá perdimos todos. Lijo sin la Corte significa Lijo juez federal. Se lo adelantó a sus amigos: “Ahora voy por la guita”. Javi enojado es zona de riesgo: mirá si indulta a Melazo. Para Santi Caputo, Caputín, no fue un traspié, sino una catástrofe. Toda la operación Lijo fue trabajada en su despacho, y cuanto más escandalosa se volvía, más ilusionado estaba. Caputín hace kirchnerismo, pero todavía le salen palotes. Lorenzetti, padre de la criatura, vive horas aciagas: iba por la resurrección y ya pasaron tres días, tres meses, tres años…. Con la actual conformación del tribunal se siente más solo que perro malo. El rechazo del Senado fue un mazazo que no está pudiendo asimilar, y todo lo que se le ocurre son cosas perversas. Me dicen que, en su desesperación, no descarta una réplica extrema: estudiar latín clásico.

Aunque me resisto a pensar en que hubo ganadores, bueno, sí, algunos guachitos salieron bien parados. Con esto, a Cris le alegraron el luto, como dicen en España. ¿Qué luto? Seguramente ya esté ampliando y reacondicionando su casa, de punta a punta, por si a su casa, según parece, la Corte le pone rejas. Lousteau ganó una votación, y eso es noticia acá y en la China. Kicillof está feliz, pero, como siempre, no sabe muy bien por qué. Lilita no para de festejar: dice que la decisión del Senado es la sexta vía que demuestra la existencia de Dios. También se relame Mauri Macri: anti-Lijo Línea Fundadora, ayer le hervía de emoción la sangre tana cuando se puso a escribir un tuit que después borró. Empezaba así: “Che, Milei…”.

Javi viajó a Mar-a-Lago, la residencia de Trump (que lo dejó colgado de un pincel), a recibir un premio que no me acuerdo bien cuál es. ¡Recibe tantos! Creo que lo distinguieron como “el tuitero del año”; del año pasado, es decir, antes de que hiciera desaparecer el más célebre de todos: “Argentinos de cualquier raza, religión y condición social, les tiro un dato posta: $LIBRA, la moneda virtual que cambiará sus vidas. ¡Después no digan que no les avisé!”. Enseguida le escribió a Kari. “Listo, pasales el alias: soyunleonvendiendocriptos”.

Desdichado Javi, le aguaron la fiesta en Palm Beach. Viene decidido a poner orden. A Caputín le espera un tirón de orejas que nunca olvidará. La vendetta que le preparó a Macri será hacerse una foto con Riquelme y tirarle una Patricia Bullrich por la cabeza; a Traidora Villarruel, la más feroz campaña en las redes.

Por supuesto, llamará a Lijo. “Ariel, ¿cómo te ves para el Ministerio de Justicia?”.

 Nadie dijo que la guerra contra la casta iba a ser fácil. Milei nos prometió el triunfo, pero también prometió la dolarización, el cierre del Banco Central, que íbamos a poder comprar armas y vender nuestros órganos, que privatizaría calles y clausuraría el Estado. En todos esos frentes, la lucha continúa, camaradas de la libertad. Que no decaiga. OK, acaba de fracasar la idea de regenerar la Justicia con la llegada de Lijo a la Corte: lo impidió el Senado, nido de víboras, el reino de Cristina. No importa: el Presi ya encontrará otro candidato. Había pensado en el juez Melazo, hasta que fue condenado a siete años y diez meses de prisión como líder de una megabanda criminal en La Plata; ha dicho que está dispuesto a esperar a que recupere su libertad, en enero de 2031. “La cárcel –se ilusiona Javi– nos devolverá a un jurista enriquecido por la experiencia de haber estado de un lado y del otro del mostrador”.También con el honorable Manuel García-Mansilla el tiro salió por la culata. Si a Lijo lo condenó su prontuario, G-M fue víctima de sus palabras: había jurado sobre la Constitución, los Santos Evangelios y un ejemplar de la revista La Ley que nunca aceptaría ser juez de la Corte por decreto. Hoy es juez de la Corte por decreto; decretazo. Claro que entre aquella declaración y el día en que juró pasó una eternidad: seis meses. Al querido Manuel se le ha presentado una oportunidad soñada: reconciliarse con el derecho y las buenas costumbres. Salir por la puerta después de haberse metido por la chimenea. En latín clásico: renunciandum, renunciatis. A casita que empezó el frío.Con lo que respeto y admiro al Pelu, convengamos que en su ofensiva para que la Justicia fuera cabeza de playa de las fuerzas celestiales terminó haciendo un enchastre de aquellos. La ansiedad lo llevó a cargarse todas las formas republicanas. Por debajo de la mesa negoció impunidades con Cris, que a cambio pidió el oro, el moro y la máquina de hacer chorizos; toreó al Senado, parió el decretazo y en los últimos días, ante la inminencia del desastre, abrió grande billetera y corazón: ofreció obras públicas, fondos extraordinarios, cargos y embajadas. Son sus lecturas bíblicas: es dando como se recibe. Un amigo mío, eminente profesor de Derecho, me decía ayer: “Ni Cristina se hubiera animado a tanto”. Claro que no hay mal que por bien no venga: ya tenemos eslogan para la campaña presidencial de 2027. “Para reconstruir institucionalidad, la leona Karina”.Los medios tienen esa mala costumbre de hablar de “ganadores y perdedores”. A ver si nos entendemos: acá perdimos todos. Lijo sin la Corte significa Lijo juez federal. Se lo adelantó a sus amigos: “Ahora voy por la guita”. Javi enojado es zona de riesgo: mirá si indulta a Melazo. Para Santi Caputo, Caputín, no fue un traspié, sino una catástrofe. Toda la operación Lijo fue trabajada en su despacho, y cuanto más escandalosa se volvía, más ilusionado estaba. Caputín hace kirchnerismo, pero todavía le salen palotes. Lorenzetti, padre de la criatura, vive horas aciagas: iba por la resurrección y ya pasaron tres días, tres meses, tres años…. Con la actual conformación del tribunal se siente más solo que perro malo. El rechazo del Senado fue un mazazo que no está pudiendo asimilar, y todo lo que se le ocurre son cosas perversas. Me dicen que, en su desesperación, no descarta una réplica extrema: estudiar latín clásico.Aunque me resisto a pensar en que hubo ganadores, bueno, sí, algunos guachitos salieron bien parados. Con esto, a Cris le alegraron el luto, como dicen en España. ¿Qué luto? Seguramente ya esté ampliando y reacondicionando su casa, de punta a punta, por si a su casa, según parece, la Corte le pone rejas. Lousteau ganó una votación, y eso es noticia acá y en la China. Kicillof está feliz, pero, como siempre, no sabe muy bien por qué. Lilita no para de festejar: dice que la decisión del Senado es la sexta vía que demuestra la existencia de Dios. También se relame Mauri Macri: anti-Lijo Línea Fundadora, ayer le hervía de emoción la sangre tana cuando se puso a escribir un tuit que después borró. Empezaba así: “Che, Milei…”.Javi viajó a Mar-a-Lago, la residencia de Trump (que lo dejó colgado de un pincel), a recibir un premio que no me acuerdo bien cuál es. ¡Recibe tantos! Creo que lo distinguieron como “el tuitero del año”; del año pasado, es decir, antes de que hiciera desaparecer el más célebre de todos: “Argentinos de cualquier raza, religión y condición social, les tiro un dato posta: $LIBRA, la moneda virtual que cambiará sus vidas. ¡Después no digan que no les avisé!”. Enseguida le escribió a Kari. “Listo, pasales el alias: soyunleonvendiendocriptos”.Desdichado Javi, le aguaron la fiesta en Palm Beach. Viene decidido a poner orden. A Caputín le espera un tirón de orejas que nunca olvidará. La vendetta que le preparó a Macri será hacerse una foto con Riquelme y tirarle una Patricia Bullrich por la cabeza; a Traidora Villarruel, la más feroz campaña en las redes.Por supuesto, llamará a Lijo. “Ariel, ¿cómo te ves para el Ministerio de Justicia?”.  Read More