PARÍS.- En medio de una conversación con periodistas, el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, se ve interrumpido por el sonido de su teléfono. En la pantalla, aparece el nombre del presidente francés, Emmanuel Macron. “Emmanuel, disculpa, ¿puedo llamarte en 15 o 20 minutos?”, responde Zelensky con rapidez, antes de retomar la charla con los reporteros. La escena, que podría parecer una simple anécdota, ilustra un cambio profundo en la manera en que se manejan las relaciones internacionales. Las llamadas directas entre mandatarios, sin los filtros ni la planificación tradicional de la diplomacia, se han convertido en una herramienta habitual en tiempos de crisis geopolíticas.
La diplomacia se ha vuelto más inmediata, más personal y, a la vez, más incierta.
El presidente de Ucrania llamó en vivo a Macron
Desde que Donald Trump volvió a la Casa Blanca y pisó el acelerador para poner fin a la guerra en Ucrania, los celulares no dejan de sonar como nunca de Washington a Kiev, pasando por París, Londres e incluso Moscú. Está surgiendo una “nueva diplomacia”, “más directa y espontánea”, a través de intercambios “más frecuentes, más rápidos” entre líderes, asegura un consejero del presidente francés. Mientras que antes una “llamada” entre mandatarios se organizaba de antemano y tenía lugar en presencia de sus colaboradores, hoy puede ser mucho menos formal, para desesperación de la tradicional maquinaria diplomática.
Aunque este tipo de llamadas no son una novedad, especialmente en los momentos álgidos de una crisis, la situación “ahora se ha acelerado”, según Michel Duclos, exembajador francés y experto del centro de reflexión Instituto Montaigne. ”Ha habido un cambio de ritmo que provocó un cambio en la naturaleza de las relaciones”, explica Duclos.
Todo depende también de la personalidad de cada líder. A Trump le gusta el contacto sin intermediarios, mientras que Joe Biden prefería el “proceso burocrático” clásico, según un exdiplomático.
Macron, que teorizó incluso la importancia diplomática de las relaciones personales, explica a sus interlocutores que su actual homólogo estadounidense tiene “línea directa” para llamarlo sin previo aviso. Según su entorno, habla además “casi todos los días” con sus pares ucraniano y estadounidense, así como con el primer ministro británico, Keir Starmer. París considera esencial este funcionamiento para intentar influir un poco en las decisiones de Trump, máxime cuando Europa y Ucrania quieren pesar en las conversaciones entre Washington y Moscú.
Riesgos
Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, Zelensky empezó a usar las llamadas directas al celular con su par polaco, Andrzej Duda, para desbloquear “problemas logísticos o administrativos en la frontera” por donde llegaba la ayuda militar occidental, recuerda un allegado del presidente ucraniano. Pero como los consejeros no están siempre presentes para escuchar la conversación, “se corre el riesgo de que, si el dirigente no [les] informa rápidamente, no estén en sintonía”, advierte Duclos.
Al mismo tiempo, hay cada vez menos comunicados informando del contenido de las conversaciones, en beneficio de mensajes en las redes sociales, como suele hacer Trump. Las llamadas improvisadas al celular se limitan no obstante a un puñado de líderes, por lo que los canales “oficiales” siguen en vigor.
Aunque el presidente estadounidense dio su número a su par ucraniano, este último nunca lo ha utilizado. Las dos conversaciones telefónicas entre Trump y el presidente ruso, Vladimir Putin, en febrero y marzo, que pusieron fin a su aislamiento por los occidentales, parece que siguieron el proceso diplomático tradicional. El magnate republicano también se jactó de hablar con líder del Kremlin “en varias ocasiones” durante “otras llamadas”, de las que no hay constancia oficial.
Una conversación entre ambos presidentes a solas “es peligroso”, estima Michel Duclos, quien teme la capacidad de Putin de “manipular” a su homólogo. Para Ian Bremmer, presidente del gabinete de análisis Eurasia Group, estos contactos informales “son muy positivos si tienen lugar entre dos dirigentes que confían el uno en el otro, en el marco de una relación estable”. En su opinión, no es el caso de Donald Trump.
Otro de los problemas con este tipo de comunicación es la confidencialidad. Según fuentes diplomáticas, los líderes hablan a menudo a través de sistemas de mensajerías cifrados. Pero fue a través de una de estas plataformas, Signal, que un periodista estadounidense accedió por error a las conversaciones sobre planes militares secretos entre altos responsables del gobierno de Trump, muy criticado por esta falla de seguridad.
Agencia AFP
PARÍS.- En medio de una conversación con periodistas, el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, se ve interrumpido por el sonido de su teléfono. En la pantalla, aparece el nombre del presidente francés, Emmanuel Macron. “Emmanuel, disculpa, ¿puedo llamarte en 15 o 20 minutos?”, responde Zelensky con rapidez, antes de retomar la charla con los reporteros. La escena, que podría parecer una simple anécdota, ilustra un cambio profundo en la manera en que se manejan las relaciones internacionales. Las llamadas directas entre mandatarios, sin los filtros ni la planificación tradicional de la diplomacia, se han convertido en una herramienta habitual en tiempos de crisis geopolíticas.
La diplomacia se ha vuelto más inmediata, más personal y, a la vez, más incierta.
El presidente de Ucrania llamó en vivo a Macron
Desde que Donald Trump volvió a la Casa Blanca y pisó el acelerador para poner fin a la guerra en Ucrania, los celulares no dejan de sonar como nunca de Washington a Kiev, pasando por París, Londres e incluso Moscú. Está surgiendo una “nueva diplomacia”, “más directa y espontánea”, a través de intercambios “más frecuentes, más rápidos” entre líderes, asegura un consejero del presidente francés. Mientras que antes una “llamada” entre mandatarios se organizaba de antemano y tenía lugar en presencia de sus colaboradores, hoy puede ser mucho menos formal, para desesperación de la tradicional maquinaria diplomática.
Aunque este tipo de llamadas no son una novedad, especialmente en los momentos álgidos de una crisis, la situación “ahora se ha acelerado”, según Michel Duclos, exembajador francés y experto del centro de reflexión Instituto Montaigne. ”Ha habido un cambio de ritmo que provocó un cambio en la naturaleza de las relaciones”, explica Duclos.
Todo depende también de la personalidad de cada líder. A Trump le gusta el contacto sin intermediarios, mientras que Joe Biden prefería el “proceso burocrático” clásico, según un exdiplomático.
Macron, que teorizó incluso la importancia diplomática de las relaciones personales, explica a sus interlocutores que su actual homólogo estadounidense tiene “línea directa” para llamarlo sin previo aviso. Según su entorno, habla además “casi todos los días” con sus pares ucraniano y estadounidense, así como con el primer ministro británico, Keir Starmer. París considera esencial este funcionamiento para intentar influir un poco en las decisiones de Trump, máxime cuando Europa y Ucrania quieren pesar en las conversaciones entre Washington y Moscú.
Riesgos
Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, Zelensky empezó a usar las llamadas directas al celular con su par polaco, Andrzej Duda, para desbloquear “problemas logísticos o administrativos en la frontera” por donde llegaba la ayuda militar occidental, recuerda un allegado del presidente ucraniano. Pero como los consejeros no están siempre presentes para escuchar la conversación, “se corre el riesgo de que, si el dirigente no [les] informa rápidamente, no estén en sintonía”, advierte Duclos.
Al mismo tiempo, hay cada vez menos comunicados informando del contenido de las conversaciones, en beneficio de mensajes en las redes sociales, como suele hacer Trump. Las llamadas improvisadas al celular se limitan no obstante a un puñado de líderes, por lo que los canales “oficiales” siguen en vigor.
Aunque el presidente estadounidense dio su número a su par ucraniano, este último nunca lo ha utilizado. Las dos conversaciones telefónicas entre Trump y el presidente ruso, Vladimir Putin, en febrero y marzo, que pusieron fin a su aislamiento por los occidentales, parece que siguieron el proceso diplomático tradicional. El magnate republicano también se jactó de hablar con líder del Kremlin “en varias ocasiones” durante “otras llamadas”, de las que no hay constancia oficial.
Una conversación entre ambos presidentes a solas “es peligroso”, estima Michel Duclos, quien teme la capacidad de Putin de “manipular” a su homólogo. Para Ian Bremmer, presidente del gabinete de análisis Eurasia Group, estos contactos informales “son muy positivos si tienen lugar entre dos dirigentes que confían el uno en el otro, en el marco de una relación estable”. En su opinión, no es el caso de Donald Trump.
Otro de los problemas con este tipo de comunicación es la confidencialidad. Según fuentes diplomáticas, los líderes hablan a menudo a través de sistemas de mensajerías cifrados. Pero fue a través de una de estas plataformas, Signal, que un periodista estadounidense accedió por error a las conversaciones sobre planes militares secretos entre altos responsables del gobierno de Trump, muy criticado por esta falla de seguridad.
Agencia AFP
Las llamadas directas entre mandatarios se han vuelto una herramienta clave en la política internacional, acelerando las negociaciones pero también generando riesgos; la influencia de Trump, el rol de Zelensky y las preocupaciones por la seguridad y la transparencia Read More